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sábado, 1 de agosto de 2015

PROMESAS DE SANGRE


¿Sabéis cómo es la sensación de asfixiarse? ¡Qué va! ¡No lo sabéis! Os diré qué se siente. Notas como tus pulmones luchan por dar riego al cerebro, pero incapaces de hacerlo mueren, y te das cuenta poco a poco que te vas…ya no eres nada; el físico da paso a lo espiritual, creando una potente aura cargada de impotencia. Después de eso no eras más que pura energía desprendida de un caparazón. ¿Por qué lo sé? Yo ya he muerto dos veces, con la suerte de haber podido regresar a mi origen para cumplir el único deseo que me mantiene unido a la realidad: ver morir al cerdo que mató a mi prometida. Hoy será el tercer intento por pasar el umbral con destino a algo que todavía desconozco; esta vez no lo haré solo, se lo prometí a Irene.