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sábado, 14 de febrero de 2015

ESCUPIDO

Valentín de Santo no tiene nada, es un demonio en toda regla. Maldita fue la hora en la que me presentó a su amigo Cupido, otro personaje de la misma calaña. ¿Qué se puede esperar de un loco bajito que va en pañales, disparando flechas? ¡Pues que te joda la vida! Más que un flechazo a mí me dio una puñalada trapera, y es que se podría haber ahorrado esa flechita con mi mujer. Ni Rudolph ni sus amigos lucen mejor cornamenta que la mía. Mi mujer me engañó, y lo sigue haciendo, pero sigo queriendo a esa víbora. ¿Qué Valentín es el Santo de los enamorados y Cupido su más allegado compinche? Pues que se ahorren la próxima flecha conmigo. Se la pueden meter por el culo.