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domingo, 15 de febrero de 2015

DICEN QUE SE LLAMA AMOR.


Quizá hoy sea el día oportuno de recordarte que sigo siendo aquel muchacho que te susurraba tus canciones favoritas al oído. Siempre tuve alma de payaso, qué le voy a hacer. Nunca creí en San Valentín, siempre me ignoró y dejé de aceptar sus hazañas hasta el día que te conocí. Sí, he de admitir que nuestra historia no fue mera casualidad. Algo me hace pensar que siempre hemos estado predestinados, febrero dice mucho de nosotros dos. ¿Acaso no fue un inicio tanto extraño y bonito el que vivimos años atrás? Sabes que sí, la «máquina de besos» se enchufó aquella tarde mar adentro y nunca se ha parado. Aunque la canicie diga lo contrario, soy el mismo de antaño. Tal vez un poco más lento, olvidadizo o despreocupado, pero es lo que tiene ese traidor al que llamamos «tiempo», nos hace confiarnos. Hoy queda patente lo que sigo sintiendo por ti, esa sensación extraña en el estómago, que sin ser gases, te hace estremecer. Yo ya no me acuerdo de la palabra, dicen que se llama amor. A mí me da lo mismo cual sea su nombre, estás a mi lado. Eres su representación física, el súmmum de la felicidad.