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lunes, 22 de diciembre de 2014

SIROCO

*** SIROCO ***
 
 

Llegó con el viento,
por el camino que dictó
el hambre y el sueño;
se encontró el asfalto,
golpeándole sin miramiento,
rompiendo el empeño
que puso a su ilusión
por cruzar África
para terminar en Europa;
cuando su sombra llegó,
jamás encontró sopa,
ni un plato de lentejas,
solo la indiferencia
por arrastrar su ropa
cubriendo sus huesos.
 
Su ego, de color negro,
jamás lloró por él,
ni por la osada aventura,
pero sí vela con anhelo
esos pequeños ojos
que recuerda con recelo
de algún día volver a ver.
 
Él jamás se quejará
de acabar explotado,
vivirá, si es vivir,
con el único consuelo
de poder mandar allá,
el dinero que ganará,
con la enorme esperanza
de que allí, su sudor,
con insultos destilado,
será enormemente valorado.
 
Llegó con el viento
y dejó su esencia en el camino.
 
—JAVIER GARCÍA MARTÍNEZ—