Buscar:

lunes, 15 de diciembre de 2014

SEIS DE ENERO

 
 
 
 
 
Por qué me llamas en diciembre
si sabes que de ti me he olvidado,
que nunca me gustó tu bravura,
ni los encantos dulces de membrillo,
ni tampoco tus besos glaseados.
 
Lo aborrecí todo, al igual que aquella canción
con campanas y risas sueltas de campo;
mientras los niños jugaban sobre nevado
y yo decidí marchar por siempre de tu lado.
 
Te lo dije y ahora lo repito:
jamás me gustó la Navidad,
porque perdí el anhelo de la vida
cuando me regalaste aquel grito,
demostrando que en mí no confiabas.
 
Tras el seis de enero,
la cuesta fue peor de lo que te esperabas.