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martes, 23 de diciembre de 2014

LA VÍCTIMA


Me miro las manos. Las tengo entumecidas, manchadas de sangre. Jamás fui una persona agresiva. Jamás justifiqué la violencia. Jamás creí que yo pudiera hacer algo así. Hoy la maté con mis propias manos. Ella se defendió, me arañó con sus afiladas uñas. Pero cuando la cogí por el pescuezo, nada pudo hacer. Un fuerte crujido presagió su final. Todo ha sido por culpa del hambre. Asesiné a esa gallina que robé en una granja, de madrugada, cuando las personas normales duermen. La crisis me ha cambiado. Me ha convertido en un auténtico vampiro. Aprovecho las noches para alimentarme: contenedores de basura, huertos y granjas sin vigilancia, todo me vale. Cuando veo los primeros rayos de sol, huyo en búsqueda de cobijo. Cualquier lugar apartado me sirve. Luego, acurrucado pienso en el monstruo que me han convertido. Me doy asco por lo que hago, pero ante todo he de sobrevivir. Cojo la bolsa de papel que con tanto mimo guardo. La abro y cubro mi nariz con ella. Esnifo lo más hondo que puedo. El pegamento no tarda en hacer efecto, pronto quedaré dormido hasta el anochecer. Volveré a despertar para alimentarme. Pido perdón, mi estómago me lo pide. Lo siento, pero a mi también me han mordido, soy una víctima más.