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jueves, 18 de diciembre de 2014

BESOS DE UVA

Después de largos meses de duro trabajo en Francia, al fin vuelvo a mi tierra, Valencia. Lo hago con un sabor dulce, nunca olvidaré a Natalie. La última noche, entre los viñedos, me sedujo.  Fue un momento increíble: se puso un grano de uva en la boca y me invitó a que la ayudara a elaborar mosto.
Así lo hice, le presté mis labios. Exprimimos aquel jugoso fruto. Cuando nuestras lenguas se cansaron de trabajar, estábamos tirados en el suelo acariciándonos de ombligo para abajo. Antes de marcharse acarició mi pelo, volvió a recompensarme con otro beso y preguntó que si volvería a trabajar la próxima temporada. Se alegró cuando le dije que sí. Cuando regrese lo haré con un gran racimo de uvas de Utiel en mi maleta. Así comprobará como saben los besos de mi tierra.