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jueves, 4 de diciembre de 2014

AMANTE DE LETRAS

 
Mis oídos jamás estuvieron preparados para lo que dijiste:
 
—Ya no es lo mismo. Perdóname, no te quiero.
 
Después de tanto tiempo juntos, me hiciste tocar el palo más infeliz de la vida, la tristeza en sentir que me abandonabas. Nunca imaginé que me hubiera convertido en algo insulso para ti. Creía que te hacía sentir bien, feliz. Por lo visto he estado ciego, y me da rabia reconocerlo.
No pasa nada. La melancolía y la estupidez la dedico a escribir versos. No me hacen sentir más fuerte, pero libero todo el sentimiento crudo que albergo dentro de mí, sin derramar una sola lágrima. Ante todo, debo darte las gracias. Me has convertido en un amante de letras. Cada noche me acuesto con mi libreta, buscando historias con ella para volver a empezar. Soy feliz.