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martes, 14 de octubre de 2014

OJERAS

Me pesan los ojos, apenas puedo abrirlos. El motivo no es más que el cansancio acumulado durante la noche, momento en el que aprovecho para imaginarme contigo. Risas y un exceso de caricias por los cuales no me ha importado desgastarme. Mi cama, mi almohada, se han convertido en el único lugar en el que tú y yo podemos encontrarnos. Aunque en realidad no estés conmigo, yo sí te siento. Quizá no sea más que un sueño longevo del cual me despierto a las cinco en punto por obligación, dejando nuestra historia  aparcada por unas horas hasta que un nuevo día ponga su fin. 
Me he imaginado mil veces cómo sería sentir tu calor entre mis brazos, y esa sensación es la que me hace trasnochar una y otra vez. Jamás unas ojeras dijeron tanto sobre el amor.