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miércoles, 15 de octubre de 2014

BESOS DE SAL

 Estuve muy equivocado. Creí que tus besos eran los que me ayudaban a flotar en este mar de angustia, pero he descubierto que la sal de tus labios, es lo que en realidad me ha hecho daño. No tengo ganas de que sigas besando mis estigmas, no soporto el dolor que provocan tus besos en mis heridas. Por favor, no sigas intentando hacerme ver que eres la Buscapina que necesito para relajar mi estómago. No es así. Mi cuerpo ya ha creado sus propias defensas, y estas lágrimas que estás viendo, intentan decirte lo que mi corazón no puede: «¡Márchate de aquí!». Tus besos de sal no son sanos para mí.