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lunes, 28 de abril de 2014

POLÍTICAMENTE INCORRECTO




Me ordenó la Duquesa,
que le regalara unos versos;
a lo que este plebeyo,
espantado por la pedida
y con música en los labios,
le susurró a la señora:

«no se altere su excelencia,
que aunque su belleza,
brille por su ausencia,
se compensa con su arrogancia;
al tratar a este necio
mostrando su total desprecio;
creyendo que de mi lengua
brotarían ciertos pasajes,
adulando su lindeza.»

Su semblante lo dijo todo,
sin llegar a decir nada.

Después llovieron palos,
de costado a costado,
para que este infame lerdo,
aprendiera a trovar vanidades.

Jamás fui un hombre
de políticas acertadas.