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domingo, 23 de marzo de 2014

LA NIÑA BONITA


Noelia, ese era su nombre. La recuerdo muy bien: niña rubia, ojos azules y paseando con su bicicleta de color rosa por el barrio. En algún que otro momento me saludó mientras yo vigilaba desde el coche. Ahora alguien se ha encargado de robarle toda su hermosura, le han dado una vuelta por el infierno. Yace fría, con una mirada de pánico y a su vez semidesnuda. Un fuerte golpe le ha destrozado la cabeza, no me hace falta la opinión de un forense para saber que ese ha sido el motivo de su muerte.
Su cadáver sigue siendo reconocible gracias al conjunto de su nariz y ojos, siempre fueron muy peculiares. Hace frío, cubro su cuerpo con una manta esperando a que el juez ordene su levantamiento. Justo entonces vuelvo a maldecir mi trabajo. Homicidios se está llevando parte de mi vida, sobre todo cuando una víctima es tan familiar. Noelia lo era: "La niña bonita" del barrio que algún malnacido se ha encargado de bajar de su bicicleta.