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sábado, 22 de marzo de 2014

LA BELLA DURMIENTE




Entre sarténes y ollas,
cocina su orgullo;
la obligaron a ello
cierto día al decir: 
"Sí, quiero".

Entonces el blanco oscureció,
y sumida en afirmaciones a su amo,
su coraje La Bella durmió.

Ahora lloran sus lentejas,
en el fondo de un plato;
en él su alma se refleja,
en una apariencia que no se queja,
pero sabe que muere por dentro.

La Bella Durmiente jamás despertó.





JAVIER GARCÍA M.
(C) 2014, del poema.