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viernes, 21 de marzo de 2014

LUNÁTICO AMOR



Cuando miro a la luna,
ella me sonríe desde la distancia;
parece no importarle la diferencia
que tan abismal recorrido nos separa.


Delicada su sonrisa,

sus hoyuelos convertidos en porcelana;
y aunque mis lágrimas nacen por anhelo,
su eco nocturno me transmite consuelo.

Sé que algún día bailaremos sin prisa,
sin temor a rompernos por una mañana;
cuando esto ocurra lloraré de la risa,
por no saber danzar una balada.

En ese caso, me guiará ella:
la luna, loca y enamorada.