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martes, 18 de febrero de 2014

DESDE EL PARAÍSO, QUE EN REALIDAD NO LO ES.

Te escribo desde la isla desierta,
que cierto día me invitaste a visitar,
para que huyéramos juntos de la realidad,
y poder así de nuestro amor disfrutar.

Y ahora, solo ante el horizonte,
observo nubes negras de tormenta,
mientras espero en la orilla,
con cierta ansiedad un mensaje,
de ilusiones enfrascadas en botella,
que jamás llegará a tierra.

Llegué antes que tú lo hicieras,
y por lo visto quedaré solo;
mientras noche tras noche,
enciendo en el cielo una nueva estrella.
Cada vez queda menos raso libre,
e intuyo que me abandonas.