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viernes, 14 de febrero de 2014

CARTA DE UN ANÓNIMO II —DESDE LA DISTANCIA—


He leído algo de ti. Por lo que veo tu sonrisa está en un tejado, balanceándose al compás de tu corazón, mientras miras al cielo buscando nuestra estrella. La misma que tantas noches nos acompañó durante nuestras veladas sinceras y pasionales. No es cosa de risa, pero sonrío al recordar tus ojos desgastando cada uno de mis intentos por retenerte. Siempre supimos que lo nuestro fue una utopía, que jamás lograríamos estar físicamente juntos, pero aun así decidimos caminar de la mano. Me enseñaste a amar, y creo que te correspondo desde la distancia. Ese hueco espiritual que hay entre los dos nadie podrá rellenarlo. Sé que algún día volverás, y aunque el tiempo se encargue de hacer que nada sea lo mismo, yo seguiré esperándote en la laguna, allí donde te confesé mi amor.