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lunes, 23 de diciembre de 2013

NO ESTAR SOLO



Tus palabras, 
eran ondas de radio,
cautivando mis oídos,
mientras uníamos las miradas.

Me dijiste lo que debías,
yo lo que callé en su momento,
nos sinceramos en el intento
de ayudarnos en nuestras angustias.

Lo que no sabías, ni te dije,
fue que tus ojos brillaban,
quizá por el desuso de los recuerdos,
mientras nuestras palabras bailaban.

Me acompañaste, a no estar solo;
 salimos unidos, ante la dura vida,
en la que tú te creías perdida,
pero mi ser te dijo lo contrario.

Espero que el contraluz,
de mi alma caducada,
te sirva, te ayude;
es mi intención más deseada;
tú conmigo, ya lo hiciste.