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domingo, 1 de diciembre de 2013

CREÍSTE HACERME DAÑO

 

 

Creíste hacerme daño mujer,

cuando lanzabas puñales con tu lengua,

azotes al viento y sal en mis yagas,

pero la valentía supuraba a más no poder.

 

Creíste hacerme daño,

y mis gritos de cobarde valentía,

hacían verte gozar de mi agonía,

y sonreías mostrando tu poder.

 

Creíste hacerme daño mujer,

cuando soplaba la vela del amor,

y muerta le incandescente llamarada,

no que más que carne asestada.

 

Azota más, si quieres gozar,

pero a buen recaudo mujer,

pues saqué la valentía de amar,

que tus balas sedientas de dolor,

jamás podrán resucitar.