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martes, 14 de octubre de 2014

COLGADO



«No soy más que un peluche entre tus brazos. Nunca quise dejar de serlo. Siempre me encontré cómodo ahí, arropado entre tus pechos. Con el tiempo me confié. Quedé relegado a un segundo plano. Algo empezó a ir mal entre nosotros dos. Pusiste tus ojos celestes en otro pelele. Este no se conformó con seguirte el juego, como lo hacía yo. Te puso las cosas duras, y logró que tus ojos derramaran un mar de lágrimas. Probaste lo que diste a probar: la amargura de no sentirse correspondida.»