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sábado, 3 de noviembre de 2012

QUE FÁCIL ES JUZGAR




El viejo resultó ser un gruñón, que al ver peligrar su autoridad, desató su lengua queriendo decirlo todo y consiguiendo no decir nada. Sus palabras fueron presas de su mala leche y su poder quedó entredicho con un limitado vocabulario más característico de las viñetas de humor.

El caso es que, aún teniendo razón aquel vejestorio, consiguió diluir la misma debido a su mal hacer. Un paseo diurno a plena luz de sol con niños incluidos no valía la dolente represalia verbal a la que fuimos sometidos.  Si por error, nuestros pies se extralimitaron y rozaron en algún momento la propiedad privada, se nos debería de haber avisado con amabilidad y educación, no vociferando palabrería roñosa. Nunca saltamos ningún vallado que delimitara propiedad alguna. En ningún caso hicimos daño a nadie y tampoco era nuestra intención hacerlo, simplemente disfrutábamos del sol por unos caminos rurales. El resto de hipótesis que se pudiera plantear el individuo en cuestión no interesan, pues no eramos ni ladrones ni usurpadores, tal cómo el tipejo nos hizo sentir.  Si las impresiones a primera vista se juzgaran, conforme hizo con nosotros,  podríamos decir de él que es un explotador al utilizar mano de obra ilegal en su finca, pues todos los operarios que trabajaban en ese momento eran sudamericanos.

Es muy fácil juzgar y mucho más si tiene predisposición a ello y con ganas de entrar en conflictos dónde no los hay.